Los guardabarros altos y los neumáticos de tacos no son, por sí solos, la receta perfecta para la saltazanjones de vuestros sueños. Esto es lo que hace falta para crear la scrambler perfecta
Cómo hacer una scrambler: aquí van los consejos más útiles:
Con solo mirarlas inspiran viajes interminables y rutas sin fronteras: no, no estamos hablando de las maxi-enduro, esas se las dejamos a la cima del mercado y sobre todo a los motoristas “convencionales” (es broma, N. del R.), sino de las scrambler. Así que, después de hacer un breve repaso de historia, veamos cuáles son los ingredientes necesarios para crear una moto con un look impecable pero también con aptitudes.
La génesis
Nacidas en Estados Unidos a comienzos de los fantásticos años 70, las scrambler se personalizaban para “hacer de la necesidad virtud”. Los motoristas de la época, de hecho, modificaban roadster stradali para hacerlas capaces de afrontar los trazados de cinta de los ranchos o las dunas de las zonas desérticas americanas.
Una vez en el garaje, la moto sufría una auténtica transformación radical: las llantas originales se sustituían por un juego de radios, mejor aún si con una rueda delantera de mayores dimensiones que la trasera. Para montar las nuevas llantas, naturalmente eran obligatorios los neumáticos de tacos o, para quien frecuentaba los cañones, incluso neumáticos de trial.
El guardabarros delantero se elevaba, para evitar que el barro lo rompiera o bloquease el movimiento de la rueda; el escape también, para evitar roturas sobre piedras o escalones naturales y, sobre todo, para no coger agua en caso de vadeos.
Manillar alto con barra de refuerzo, suspensiones derivadas de las motos especializadas para aprovechar el mayor recorrido y las rejillas paramotor ponían el broche a unos auténticos Frankenstein de dos ruedas, que sin embargo todavía hoy siguen despertando muchísimo encanto.
La elección correcta
Hoy las cosas han cambiado un poco, para bien o para mal: quien quiere una scrambler lo hace por el estilo y la estética, y pocos las llevan a llenarse de polvo por pistas y caminos de mulas. Y si habéis llegado hasta aquí leyendo, quizá sea porque una scrambler en el garaje no os disgustaría en absoluto.
Aquí hay dos caminos
- Comprad una moto que ya de serie beba del mundo scrambler, como la Triumph Street Scrambler, la Ducati Scrambler, la Benelli Leoncino Trail o la Royal Enfield Interceptor, para luego hacerle pequeñas modificaciones que la hagan aún más bonita a vuestros ojos.
- O bien partid de una moto más antigua, que no tenga ya la estética scrambler, y empezad a crear vuestra special.
En este último caso hay algunos consejos que pueden parecer obvios, pero que, viendo las páginas de grupos de Facebook o los hilos de algunos foros, no lo son tanto; y sobre todo os ayudan a definir lo que es y, sobre todo, lo que no es una SCRAMBLER.
Aquí va nuestro pequeño decálogo sobre cómo hacer una scrambler:
- No basta con un par de neumáticos de tacos para transformar una naked en una scrambler.
- No basta con un manillar con barra para transformar cualquier moto en una scrambler.
- Con un motor de 4 cilindros (o peor aún, 6) no se consigue una scrambler, sino un sacrilegio mecánico (y un ataúd con ruedas en caso de off-road).
- Las Honda CB Four son la excepción que confirma la regla anterior.
- Si estáis pensando en transformar una deportiva o una carenada en una scrambler, parad.
- Si estáis pensando en transformar una tourer de carretera en una scrambler, parad.
- Para los propietarios de BMW serie K: releed en voz alta todos los puntos anteriores.
- Una scrambler con basculante monobrazo no es una scrambler.
- Si tiene semimanillares, no es una scrambler.
- Por favor, dejad tranquilas a la Honda Dominator o a las viejas motos de cross japonesas de los años 80: son bonitas así y ya han sufrido bastante.
Sí, quizá hemos sido un poco rígidos, pero lo hacemos por amor al género. :)
Consejos de compra
Así que, si queremos empezar desde cero, ¿qué debemos llevar al garaje? Bueno, la elección es amplia y aquí resumiremos brevemente solo algunas de las posibilidades.
Se puede partir de modelos veteranos, como Yamaha XS de varias cilindradas, BMW della serie R de finales de los años ’70 y ’80, Suzuki XF 650, Honda XR650 pero también Moto Guzzi V35, Triumph Bonneville y muchos más.
Como ya hemos escrito, se puede optar por modelos modernos y ya cercanos al estilo scrambler, pero también se puede virar hacia un tipo de moto que durante años ha sido injustamente olvidado: las Big Mono.
Vivieron su éxito en pleno auge de los años ’80, consiguieron sobrevivir a los ’90, pero hoy, aparte de la Husqvarna Svartpilen 701, nadie apuesta ya por los monocilíndricos de gran cilindrada.
Las big mono vibran, a muy bajas revoluciones no son excelentes, a menudo tienden a levantarse sobre una rueda y hacen bastante ruido, pero también tienen defectos.
Si queréis una de ellas como base de partida, los nombres más fiables son: Suzuki DR-Z 400 (pero también DR 650), Yamaha XT 660, Kawasaki KLR 650, Honda XL 600 (repito: dejad envejecer en paz la Dominator).
¡Empecemos!
Seremos parciales, pero lo repetimos en cada ocasión: si no tenéis experiencia y habilidad suficientes, dejadlo en nuestras manos o en las de colegas del sector, porque el riesgo de que un sueño se transforme rápidamente en una pesadilla de tornillos sobrantes y motos que se caen a pedazos es real y frecuente.
Dicho esto, los ingredientes para tener la scrambler perfecta no son muchos, y sobre todo dependen del uso que le vayáis a dar a la moto.
Si queréis una scrambler por su estética pero no tenéis ninguna intención de aventuraros entre bosques y senderos, entonces bastarán:
- Guardabarros delantero alto
- Guardabarros trasero corto
- Escape alto
- Manillar con travesaño
- Neumáticos de tacos
- Rejilla de faro y posible cúpula
- Placas portanúmero laterales (que sustituyen a las originales cuando es necesario)
En cambio, si queréis ensuciar de barro y polvo vuestra moto, entonces sería conveniente pensar también en montar:
- Llantas de radios
- Protecciones del motor (laterales e inferior)
- Paramanos
- Protección de manillar
- Estriberas sobredimensionadas o retráctiles
La razón que une a todos estos accesorios es una y solo una: os caeréis. Despacio o fuerte, torpemente o después de haber hecho algo impensable, pero os caeréis. Y esa también es la belleza del off-road.
¡Scrambler Made in Britain!
Naturalmente, cuando se habla de motos nosotros tomamos el té con la reina Isabel, así que no es ningún secreto que para nosotros las inglesas no tienen secretos.
Y el motivo por el que elegirlas se explica enseguida; se prestan más a la personalización. Nada de chasis de simple cuna o de sección cajón, que dificultan dar un look impecable a una scrambler, sino los queridos y viejos tubos que tan bien se prestan a estas operaciones.
La parte ciclo también ayuda: tanto las modern-classic de Triumph como las Royal Enfield tienen doble amortiguador trasero, que encaja perfectamente en los cánones de las scrambler. Y luego está el motor: los bicilíndricos ingleses tienen mucha garra, se manejan bien en cualquier sitio y, sobre todo, son fiables. ¿El resultado? Pues para haceros una idea echad un vistazo a nuestra Gravel.
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Interceptor "Gravel" by Cafe Twin[/caption]

